Amelia y Pía han visitado a CARMELA. La Fundación le ha ayudado con una cama articulada, colchón anti-escaras y silla de ducha, que dada su imposibilidad de andar le son imprescindibles.
Por un problema medular, se quedó hace poco en una silla de ruedas. Coincidió que también se quedó viuda.
El negocio de la tintorería que abrió con su marido, hace 40 años, lo lleva su hija Mayte. El local forma parte de la casa, por lo que puede atender el negocio y a su madre. La casa tiene un patio estupendo lleno de plantas que también les sirve de tendedero para la tintorería.
Ha sido una visita gratificante con personas entrañables, como son Carmela y Mayte.